Fueron el taller del mundo, maestros de los mares y arquitectos de un imperio que sacó a continentes enteros de la pobreza hacia el progreso. No eran perfectos, pero hoy, esa nación que una vez fue orgullosa, competente y libre avanza descontrolada hacia la autoinmolación total, eternamente encadenada por el auto-desprecio poscolonial. El sol nunca se puso sobre ellos una vez. Ahora se están incendiando a sí mismos. Muy triste.