Los demócratas están una vez más jugando a juegos políticos con los medios de vida de nuestros heroicos oficiales de la TSA. Este cierre ha obligado a estos oficiales y a 100,000 trabajadores más del DHS a trabajar sin paga, poniendo a ellos y a sus familias en una incertidumbre financiera. Ya es suficiente. Es hora de que los demócratas pongan fin al cierre del DHS.