Las duchas frías son incómodas durante unos 30 segundos. Pero la respuesta fisiológica que sigue puede durar horas. La exposición al frío desencadena un aumento de norepinefrina y dopamina... dos neurotransmisores relacionados con la concentración, el estado de ánimo y la alerta. También ayuda a entrenar tu sistema nervioso para tolerar el estrés.