La próxima generación de clientes de datos del mundo físico ya no serán humanos, sino máquinas y robots. Robots de almacenamiento: navegando en entornos complejos y abarrotados. Sistemas de transporte: coordinando de forma autónoma la gestión de intersecciones. Drones: monitoreando en tiempo real la agricultura y la red eléctrica. Comparten una demanda central común: percepción, verificación, automatización. La era de la economía de máquinas y robots apenas ha comenzado.