Una gran razón por la que quieren una identificación real para las cuentas en línea y eventualmente para expulsar a los jóvenes de Internet, además de la supresión del discurso y los efectos intimidatorios, es que los jóvenes han tenido un papel masivo y desproporcionado en la mayoría de los grandes movimientos sociales en las últimas dos décadas, y si puedes mantenerlos desconectados, no pueden organizarse ni radicalizarse hasta que su cerebro haya sido cocido por la propaganda estatal para cuando cumplan 18 años.