Solo llevamos tres semanas en esta guerra de elección, impuesta tanto a iraníes como a estadounidenses. Estos 200.000 millones de dólares son la punta del iceberg. Los estadounidenses comunes pueden agradecer a Benjamin Netanyahu y a sus secuaces en el Congreso el "impuesto Israel Primero" de billones de dólares que está a punto de afectar a la economía estadounidense.