Los ánades reales pueden ver unas 100 millones más de combinaciones de colores que los humanos. Los maestros de un oficio también tienen una versión de esa ventaja: perciben distinciones que el resto de nosotros aún no podemos ver. Un constructor del 10× no solo trabaja más rápido, sino que lo nota de forma diferente. Llámalo sabor. Llámalo calidad. Llámalo discernimiento. En este momento, la ventaja clave que tienen los humanos sobre la IA es doble: 1) propósito, o '¿qué importa?' y 2) ese toque creativo de calidad, juicio y gusto. Me complace comenzar una serie de entrevistas titulada "Ver la Excelencia", donde entrevisto a personas a las que admiro para entender cómo ven, para poder agudizar mi propio ojo y, con suerte, ayudaros a afinar el vuestro. Estoy muy ilusionado de tener a mi amigo Brian Hale, Director de Crecimiento en @DoorDash, a quien considero una de las mentes más brillantes en la disciplina del Crecimiento, como mi primera entrevista.