Una startup es un lugar solitario. Estás trabajando en algo en lo que nadie cree, y que te han dicho una y otra vez que nunca funcionará. Eres tú contra el mundo. Pero la realidad es que realmente no puedes hacerlo solo. Necesitas pedir ayuda. Haz que los demás adopten tu forma de pensar. Y deja que compartan tu entusiasmo.