Si alguna vez te has preguntado por qué no puedes criticar a Israel sin que te tachen de intolerante, te presento a Jonathan Greenblatt, CEO de la Liga Antidifamación. La ADL se ha transformado de una organización de derechos civiles a una máquina de vigilancia pro-sionista, asociándose con empresas tecnológicas, agencias gubernamentales y donantes multimillonarios para silenciar cualquier tipo de crítica significativa al sionismo. En Estados Unidos, la libertad de expresión termina donde comienza Israel.