El mayor problema de esto es que la facturación es completamente una caja negra, diciendo que usas tantos tokens como quieras, independientemente de si estos tokens son necesarios o no. Los billetes de ficha varían desde millones hasta cientos de millones, y la gente común no tiene la capacidad de contar dónde se usa cada uno. El modelo de negocio de los tokens suena muy regordete, pero la realidad es muy escasa.