Mi relación con estar en línea es extraña. Crecí en una época en la que las bicicletas llenaban el césped y los toques de queda se señalaban con farolas. Un teléfono estaba en el pasillo. Un ordenador Macintosh antiguo vivía en un armario de almacenamiento que mi padre convirtió en oficina. Ninguna de las dos me interesó mucho. Quería travesuras del mundo. Cuando nos conectamos era una actividad grupal. Un grupo de nosotros sentados alrededor del ordenador. (Los chicos encuentran travesuras en cualquier parte) Luego AIM Messenger, Charlando con amigos del colegio después del colegio. La novedad de un "chat grupal". MySpace. Facebook. Y así, de repente, llegó internet. Rieles construidos para conectar a la humanidad. Más o menos al mismo tiempo mi vida cambió. Cogí una cámara y poco a poco empecé a contribuir a este internet. Blogspot. Tumblr. Instagram. ...