Me entristece profundamente la pérdida de İlber Ortaylı, uno de los mayores valores de nuestra historia republicana y uno de los guardianes más singulares de nuestra memoria social y cultural. No es solo un historiador que nos cuenta las experiencias del pasado; Fue un maestro único que grabó nuestras raíces, el espíritu de la época y la herencia de la humanidad en nuestra mente. La misericordia de Dios con nuestro estimado maestro, que iluminó nuestro futuro con la luz del pasado, nos hizo amar la historia y nos enseñó a pensar; Ofrezco mis condolencias a su familia, parientes y a todos sus seres queridos. ¡El inmenso legado de conocimiento que nos dejó vivirá para siempre en nuestra memoria colectiva!