Si quieres ser una mujer excepcional, tienes que estar preparada para que mujeres mediocres se unan contra ti, te ridiculicen y te ostracicen por tus elecciones y preferencias. Y la mayoría no podéis soportar esto, así que os alineáis para ser aceptados y os volvéis cobardes como ellos. Por eso, por supuesto, conviene ser muy privado. No tienes que contarles mucho sobre ti (y no deberías), pero si descubren algo, deberías poder resistir y castigar la presión que te ejerzan. A las mujeres les gusta intimidar a las mujeres fingiendo ser una autoridad moral, juzgando lo que hagas (cuando ellas odian ser juzgadas) y señalando que cualquier preferencia poco ortodoxa que sea tu preferencia no está aprobada por la multitud o la manada, y por tanto es extraña, y por tanto mala, y por eso por qué lo haces y por qué no paras. Por eso, si realmente quieres ser genial, no puedes dejar que la opinión de la mujer promedio signifique algo para ti como mujer (realmente no debería importar). Tienes que estar dispuesto a ser un solitario y un ermitaño con un círculo muy pequeño de almas afines para pensar por ti mismo y hacer las cosas bien. Y si no estás dispuesto o no eres capaz de pagar ese precio, entonces acepta que "para encajar con las chicas" estás pagando el precio altísimo de ser: ser un completo perdedor como ellas. Realmente es así de simple.