El reto de dibujar con tinta 👇 Cada línea importa. A diferencia del lápiz, la tinta no te da el lujo de volver atrás. Una vez que una línea toca el papel, pasa a formar parte del dibujo, te guste o no. Eso es lo que lo hace emocionante, pero también implacable. Mientras trabajaba en esta pieza, los detalles se fueron acumulando capa por capa. Ventanas, sombras, reflejos... cada línea moldeando poco a poco la escena. Algunos momentos se sienten precisos. Otros sienten que estás al borde de un error. (Por cierto, se hicieron muchos) Pero ahí es también donde el dibujo cobra vida.