Mi camino hacia el éxito emprendedor no fue lineal, ni mucho menos. No empecé a trabajar en tecnología hasta los 32 años. Ni siquiera me mudé a California hasta los 30. Antes de convertirme en emprendedora, fui: -El peor agente inmobiliario del estado de Nueva York -Un asistente para el CEO de una empresa de partituras -Aspirante a gerente de marca de champú antipulgas No te desilusiones si el camino por delante no está claro. Relájate. Encuentra algo que te llame la atención. Y no tengas miedo de tomar un sendero solo porque no puedes ver el final.