Immanuel Kant, hombre de propósito... Immanuel Kant pasó prácticamente toda su vida a pocos kilómetros de Königsberg. Vivía con casi precisión militar, siguiendo la misma rutina diaria y dando un paseo tan puntual que los lugareños bromeaban diciendo que podían ajustar sus relojes por eso. Kant creía que el orden estricto y la razón disciplinada eran esenciales para comprender la realidad misma. Aunque rara vez viajaba, sus ideas llegaron a todo el mundo. Cuando murió en 1804 a los 79 años, sus últimas palabras reportadas —"Es bueno"— reflejaban una vida de tranquila certeza. Su famoso paseo cronometrado se hizo conocido localmente como el "Paseo del Filósofo".