Mi visión para el futuro de la IA y las relaciones humanas está inspirada en el vínculo entre humanos y demonios en La brújula dorada. Cada persona tiene una IA que vive a su lado: aprende, piensa y crece con ella. No es una herramienta. Un compañero. Y colabora y construye relaciones con otras IAs en su nombre y en el tuyo. Y es tabú que alguien altere tu IA.