1/ Las ICOs modernas están plagadas de fallos estructurales que erosionan progresivamente la confianza en las criptomonedas, las hojas de ruta cambian unilateralmente tras la recaudación sin consentimiento comunitario, las tesorerías están centralizadas y totalmente controladas por fundadores que gestionan libremente el capital ángel y no hay exigibilidad on-chain para hitos o auditorías.