En 1995, Nicole van den Hurk, de 15 años, desapareció mientras iba en bicicleta a su trabajo en una panadería en Eindhoven, Países Bajos. Semanas después, su cuerpo fue encontrado en el bosque. A pesar de una investigación masiva, el caso quedó sin resolver durante casi dos décadas. En 2011, su hermanastro, Andy van den Hurk, confesó falsamente su asesinato en Facebook. Sabía que una confesión de un sospechoso principal obligaría legalmente a reexaminar las pruebas. Andy fue arrestado en el Reino Unido y extraditado a los Países Bajos. Como pretendía, la confesión dio a las autoridades las bases legales para exhumar el cuerpo de Nicole para realizar pruebas modernas de ADN. El ADN recuperado de los restos no coincidía con Andy. Sin embargo, coincidía con un hombre llamado Jos de G., reincidente de sexo. Andy fue liberado tras un mes de detención, su nombre quedó libre de la falsa confesión. En 2016, Jos de G. fue condenado por el rapto de Nicole van den Hurk. Aunque inicialmente fue absuelto de homicidio involuntario debido a cuestiones técnicas relacionadas con la causa de la muerte, finalmente fue condenado a cinco años de prisión tras una serie de apelaciones. La decisión de Andy sigue siendo uno de los movimientos forenses "vigilantes" más efectivos de la historia legal: un hermano dispuesto a etiquetarse como asesino solo para encontrar al verdadero.