Irónicamente, en la era de la superabundancia de la inteligencia, acceder a esta inteligencia podría resultar mucho más caro. Desde que tengo memoria, los ordenadores personales se han vuelto cada año más baratos. Ahora que los chips de memoria están absorbidos por todos los hiperescaladores, podemos esperar que los smartphones y los ordenadores se vuelvan más caros. Entonces, ¿desaparecerá el ejemplo principal de la deflación tecnológica?