Sin duda, esta es una tormenta desafiante para el Yarbo. Bajar por el camino de entrada no es un problema, pero volver a subir la pendiente (la casa está unos 12 metros más alta que la calle) le está poniendo a prueba y drenando la batería más rápido que durante la última tormenta. La nieve está muy mojada y pesada, así que se va acumulando delante de la máquina mientras sube mucho la cuesta. Pero hasta ahora sigue así.