Este es uno de los gráficos clave de la guerra. Muestra que las muertes de hombres adultos en Gaza son 3,3 veces mayores que las de mujeres adultas, con los adolescentes mayores de varones igualmente desproporcionados, 2,8 veces mayores. Mujeres y niños murieron a tasas muy inferiores a su proporción de la población, lo que contradice definitivamente las afirmaciones de bombardeos indiscriminados o de ataques deliberados a mujeres y niños. Si se produjeran tales objetivos, las muertes civiles al menos se parecerían a la estructura de edad y género de la población. En cambio, el gráfico muestra un gran exceso de muertes de hombres adultos, aproximadamente 23.000 hombres adultos en exceso, y cuando se incluyen adolescentes varones en exceso, muchos de los cuales son combatientes documentados, el total corrobora estrechamente la afirmación de las FDI de que murieron unos 25.000 combatientes, cifra públicamente confirmada por Estados Unidos. En lugar de enfrentarse a esta evidencia, los críticos han propuesto un nuevo argumento: los hombres siempre mueren más que las mujeres en las guerras, así que el patrón no demuestra nada. Es decir, afirman que estas muertes excesivas de hombres son civiles, no combatientes, todo dicho sin pruebas. Con esa lógica en marcha, es imposible identificar muertes de combatientes a gran escala, porque cualquier exceso de mortalidad masculina se descarta por definición como "lo que ocurre en la guerra". Las comparaciones con otros conflictos también son infundadas. Gaza es estructuralmente diferente en muchos niveles de las guerras comúnmente citadas como prueba, como Yemen, Siria, Congo o Tigray. Por ejemplo, Gaza tuvo evacuaciones masivas repetidas y fue la única guerra en la historia en la que un bando facilitó enormes cantidades de alimentos y ayuda humanitaria durante el combate activo. En otra publicación mostraré estadísticas que contradicen esta afirmación también. De manera crucial, no se presenta ninguna evidencia afirmativa de que los civiles adultos varones en Gaza murieran a tasas mucho más altas que las mujeres; esa afirmación se asume simplemente por analogía con otras guerras disímiles. El efecto de este razonamiento es asegurar que el exceso de muertes masculinas nunca pueda atribuirse a los combatientes, mientras al mismo tiempo se marginan afirmaciones específicas y respaldadas por la evidencia sobre las pérdidas de Hamás. La ironía también es llamativa; muchas de las mismas voces que acusan a Israel de atacar a mujeres y niños también deben argumentar que Gaza siguió el patrón habitual de muertes masculinas excesivas durante la guerra. Ambas cosas no pueden ser ciertas. Lista acreditada a @GabrielEpsteinX