La decisión del Tribunal Supremo, por una clara mayoría de 6 a 3, de que los aranceles globales del presidente Trump son ilegales es histórica. También es un verdadero dolor de cabeza para el Presidente. Los aranceles eran su política económica emblemática. Ahora podría no solo perder su política favorita, sino que también tenga que devolver las decenas de miles de millones ya impuestos y arrebatados a empresas estadounidenses. De los seis que votaron en contra del presidente, tres son liberales y tres conservadores.