Si Estados Unidos quiere ganar la carrera de la IA, tenemos que dejar de frenar nuestra tecnología. Vender nuestras fichas a todos, incluso a nuestros adversarios. Cuando el mundo se basa en hardware estadounidense, controlamos la plataforma y nos mantenemos años por delante. Restringir los chips Nvidia y AMD no perjudica a China; Simplemente les empuja a construir su propia pila. Eso es un error estratégico. Mi mensaje para los legisladores: no prohíban las patatas fritas. Innovar más que el mundo y hacer que dependan de nosotros. Así es como se gana la guerra tecnológica.