Gamifica tus hábitos y la rutina se convierte en el juego. → Rachas de acumulación → Seguimiento de tu progreso → Establezca metas alcanzables → Celebra pequeñas victorias como botín La vida se vuelve más fácil cuando dejas de perseguir la disciplina y comienzas a perseguir la dopamina. Así es como haces que la consistencia se sienta adictiva.